viernes, 12 de abril de 2013

El Despecho según Crónica Libre de Caracas. 1ra parte (audio)


Tratar de manera sutil y amena un tema tan serio como el mal de amores, no es cosa sencilla. Despecho, ese amargo sentimiento, profundo dolor que afecta a los seres con capacidad de amar; humano y tormentoso; divino y mundano; desgarrador y asfixiante, cargado de sentimientos nuevos, irreconocibles, únicos que algunos experimentan por la pérdida de un amor; sensaciones que pueden llevar al amante herido (o a los dos) a realizar introspecciones, revisiones para conjurar demonios, atribuir culpas, derruir visiones, destrozar recuerdos felices que pudieren atarlos con lazos afectivos del ayer y sobre todo, a realizar neuróticas proyecciones de mañanas de soledad,  precipicios sin fin y de hálitos de vida que se esfuman. 

   No, no es sencillo; desarrollar un programa del despecho al estilo de su Crónica, no es cosa fácil, hemos tenido que utilizar muletas y apoyarnos en algunos de los más desgarradores boleros, género musical caribeño que facilita la auto flagelación, fiel acompañante del despechado, proyector de holografías de recuerdos incendiarios de almas, compañero de copas y lágrimas… así que amigos disfruten este ameno programa sobre el rudo despecho.
   
   Por una copa más, reciban los despechados del orbe un mensaje de aliento desde su crónica Libre de Caracas.

Los Migueles,


PD. Que difícil resulta ser cursi para escribir sobre éste género, pero si algo no se puede negar, es que si bien el bolero para algunos tiene un sabor amargo, para otros puede tener dulzura, y, te decimos que según la posición que te corresponda ocupar, saborearas la hiel, la miel o la picada de los defensores del panal.

jueves, 14 de marzo de 2013

Felipe Pirela, el Bolerista de Amèrica

Felipe Antonio Pírela Morón, talentoso, valiente, luchador e introvertido, nace un septiembre del año 1941 en el Estado Zulia, Venezuela. En un humilde hogar de padres trabajadores, alegres y honestos, en su barrio natal, El Empedrado, cuna de poetas, compositores, cantantes y gaiteros, entre trovas y cantares crece Felipe. 

   A los 13 años de edad, Felipe Antonio organiza la agrupación Los Happy Boys junto a tres de sus hermanos y varios amigos del barrio de Santa Lucía en el Estado Zulia,  demostrando claras aptitudes para la música y el canto. Esa iniciativa le permite,  ser escuchado por músicos de profesionales mayor talante, y pronto es invitado a participar como bolerista en la Orquesta de Juanito Arteta y Los Peniques. De pronto, este novel intérprete de Los Peniques, se encuentra cantando en la televisión, en el famoso Show de las Doce animado por Víctor Saume ante todo el país. 
    Pocos días pasaron después de su presentaciòn en la televisiòn, de pronto  el pequeño Felipe, como muchos lo llamaban, recibe una llamada de su admirado maestro Billo Frómeta, quien le informa que desea visitarlo en su casa, que quiere conversar con él. La familia emocionada, se prepara para el evento; comidas y ambiente festivo esperan al gran artista, pero el maestro al fin llega a su casa y solo le dice “mira muchacho quiero contratarte para mi orquesta, tienes una voz de Ángel y tu límite es el cielo”.  Felipe contaba sólo con 17 años. Billo en esa época estaba reagrupando su Orquesta para reaparecer el 14 de julio de 1960, e iniciar,  lo que jocosamente llamó la tercera República, es decir, la tercera etapa de su actividad musical en Venezuela.  Su orquesta se encontraba paralizada desde el año 1958, como resultado de una serie de medidas aplicadas en su contra, y entre sus planes de relanzamiento figuraba Felipe Pírela como bolerista y el gran Cheo García como guarachero. 
   Felipe, con la Orquesta de Billo inicia una carrera explosiva cargada de éxitos y fama. Graba uno de sus primeros éxitos; el bolero de Ítalo Pizzolante "Puerto Cabello", así como también: "Caraqueñita", "No Vale la Pena", "Por la Vuelta", "Para qué recordar", "Quisqueya", Pobre del Pobre", El Malquerido", "Sombras" y los Mosaicos del 1 al 10, con los cuales inició una serie interminable de triunfos a nivel nacional e internacional. El muchacho de Maracaibo, lo había logrado. Felipe entonces es reclamado internacionalmente y, con tan sólo tres años de permanencia (1960-1963) renuncia a la orquesta del maestro Billo para probar suerte en el extranjero. Con la aprobación y asesoría de Billo se marcha a México y en el país azteca graba su primer álbum, “Un solo camino” junto al músico Jesús “Chucho” Rodríguez, producción que le valió el sempiterno seudónimo del “Bolerista de América” otorgado por la crítica especializada mexicana. Al año siguiente Felipe, siendo un joven de 23 años en plena efervescencia causada por la fama y compromisos internacionales, regresa a Venezuela en 1964, se casa con Mariela Montiel su novia de 13 años de edad. No cuesta mucho trabajo comprender que la inmadurez, inexperiencia y falta de tiempo para compartir como pareja, llevan a este joven matrimonio al fracaso. Su esposa lo abandona y se produce un proceso de divorcio muy traumático, marcado por declaraciones de prensa que persiguen destruirlo moralmente y sacar un máximo provecho económico de la separación, circunstancia que afecta notablemente la imagen, economía y ánimo de Felipe. 
   Se comentò y aùn se hace que, fuertemente deprimido Felipe se “destierra” y comienza un ciclo interminable de giras y permanentes viajes a Colombia, República Dominicana, Estado Unidos, Canadá y Puerto Rico donde decide radicarse. En esta etapa como solista internacional, su talento, humildad y carisma reciben el respaldo de grandes maestros como JOSE SABRE MARROQUIN, MEMO SALAMANCA, CHUCHO RODRIGUEZ, ANIBAL ABREU, EDUARDO CABRERA, y PORFI JIMENEZ, y su obra, a pesar de su dolor y confusión, nuevamente es aclamada internacionalmente y sigue siendo reconocido como el mejor bolerista de América. 
   Trágica e inesperadamente, nuestro gran Felipe Pirela,  en un fatídico 02 de julio de 1972, después de regresar de Nueva York y de haber terminado de grabar allì una producción que el mismo denominò “la mejor de Felipe”, al salir para el hotel donde se hospedaba, después de terminar un compromiso artístico en un local nocturno, es asesinado en una oscura calle de San Juan de Puerto Rico. Una bala cegó la voz del gran Felipe Pírela. El gran cantante, El Bolerista de América, muere sin haber cumplido los 31 años de edad, en condiciones aun no claramente establecidas y que hoy día, no tiene sentido especular por viles y cobardes. 
  Este muchacho de 30 años de edad, dejó un legado de talento, estilo, técnica y humilde pasión al cantar. Todas las generaciones de intérpretes de música latina (baladas y boleros) lo tienen y tendrán por referencia, y es que,  Felipe en el año 1966, sin medios masivos de comunicación (Internet; comunicación satelital, televisión por cable) pudo vender más de un millón de copias de sus discos, apoyado tan solo por su talento y gentileza sin igual. Durante su carrera musical, grabó 22 Long plays, además de su participación en el disco inaugural de la Orquesta de Porfi Jiménez, en un disco que llegó al número uno del hit parade nacional dedicado a la navidad. Felipe Pirela, a lo largo de los años ha recibido el homenaje de muchos artistas, quienes le han dedicado producciones completas. Entre otros podemos mencionar a HECTOR LAVOE, JIMMY REY, ARGENIS CARRUYO, FREDDY LAYA, y recientemente el grupo venezolano VOCAL SONG. 

   Amigos disfruten ahora una pista de audio con un hermoso programa de su Crónica Mix dedicado al siempre recordado, respetado y admirado Bolerista de América, FELIPE PIRELA. 


Los Migueles,

 Fuentes consultadas: www.wikipedia.org www.salsa2u.com www.orquestabillos.com. www.elboleristadeamerica.blogspot.com



miércoles, 13 de marzo de 2013

Los Boticarios de las Vieja Caracas

   Cronica Libre de Caracas los invita a escuchar en el enlace a abajo dejamos  un ameno programa para recordar las viejas boticas caraqueñas. En él los Migueles Conversamos sobre la larga lista de oficios que se podian ejercer en dichos locales comerciales. El boticario fungia en la vieja Caracas de curandero, yerbatero, sobador, dentista, consejero, psicologo, partero,  en fin,  era toda una autoridad en la comunidad;podemos decir que ejercia la atencion primaria en salud del cuerpo y el espitiru en aquella Caracas de los años 20,30 y 40.
  Capaz de recetar por su experiencia y ojo clinico, este amable y respetado vecino, la mayoria de las veces abordaba con éxito, enfermedades  tales como gripes, anginas, torceduras, trataba el dolor y realizana la extraccion de muelas; se ocupaba de aliviarlos  dolores mestruales, enfermadades venereas, dolores de cabeza, diarreas, culebrillas y muchas otras dolencias recurrentes o estacionales, cuyo conocimiento y tratamiento farmacéutico fue pasando de generación en generación, y alli que el amable boticario, quizas por tradicion familiar fue aprendiendo y aplicando el oficio en beneficio de la vecindad, atendiéndola en todo lo que fuese necesario para la salud.
   Amigos esperamos que disfruten escuchando este ameno programa, y les recordamos que pueden seguirnos a través del facebook y en nuestra página de podomatic, en www.cronicalibredecaracas.podomatic.com así como escribirnos por twitter @cronicalibreccs cuando requieran que conversemos de algún tema en particular relacionado con nuestra bella Caracas.

Saludos,



Los Migueles



martes, 12 de marzo de 2013

LA TELENOVELA EN VENEZUELA


Leonela.
   José Ignacio Cabrujas las llamo “el espectáculo del sentimiento”. Éste género literario ha logrado que el venezolano lo haya seleccionado como el medio de distracción, el espectáculo casero y familiar predilecto para divertirse o alegrar el sentimiento, así se trate de una mala comedia o una cursi historia; no importa, el venezolano quiere a su “telenovela”, siempre y cuando ésta se identifique con él y  con su entorno.
La telenovela puede ser cursimente rosada, con personajes dulces, santos fabricados para la ocasión o  muy amarga y llena de intrigas, villanos y malvivientes de toda calaña, no importa, el televidente se ubica y se queda “pegao”, cuando se hace cliente, por sobre todo no le importa el horario ni fecha en el calendario. Ver una telenovela tiene un ritual que depende de la hora. La batería de programas novelísticos arrancan desde las 10:30 am hasta altas horas de la noche; son una retahíla de comedias por los diferentes canales, y por eso muchas personas hasta hacen un índice horario para no pelarse la o las que ve con preferencia y utiliza el control remoto para saltar de un canal a otros, de una novela a la otra conociendo premeditadamente el canal que la presenta.
Señora de Cardenas
La telenovela es una verdadera industria; una gran fuente de trabajo, productora de dinero para todos los intervinientes, claro dependiendo de su calidad, que incluye su escritor, guionistas, protagonistas, escenarios y muchos otros factores que la hacen exitosa, mediocre o mala; como toda inversión, éstas suponen un riesgo para el productor, éste apuesta que su público la tome o la deje.
Venezuela siempre ha gozado de merecida fama de buena productora de telenovelas: Desde que se inició la TV en el año 1952, la novela fue incluida en su programación. La primera novela televisada fue    “LA CRIADA DE LA GRANJA” en 1953. Desde los años 50, son miles de personas que han intervenido como actores en las telenovelas, protagonistas, segundones y terceros, extras sin contar con todo el equipo humano de producción.
Como recordar es vivir, hagámoslo ubicando a los pioneros de la telenovelas en Venezuela: Bellas y galanes, feos y feas, gordos, flacos, rubios o negros, venezolanos y extranjeros, todos valiosos para el espectáculo que se iniciaba en la TV, pues ya en Venezuela para esa época (1950) ya se gozaba de experiencia en el género novelístico, pero era otra cosa.
Recordemos a la gran Ilda Vera y a Luis Salazar en la obra Los Tres Villalobos e Historias de Dos Ciudades, y otras; Zoe Ducós y Hector Hernández Vera; Elvira Mayo y Enrique Failace; Peggy Walker y Manolo Coego; Amelia Román y Jorge Félix; Eva Moreno y Oscar Martínez; Marina Baura, Raúl Amundaray, Lupita Ferrer, José Bardina, Miguel Ángel Landa, Ilda Carrero, Eduardo Serrano, José Luis Rodríguez, Mayra Alejandra, Ilda Abraham,  Guillermo Fantástico González, Caridad Canelón, Orlando Urdaneta, Guillermo Dávila, Alva Roversi Noelì Arteaga y muchos mas no menos exitosos.
Éstas personas actrices y actores marcaron imborrable época en la Televisión Venezolana e internacional pues muchas de esas obras fueron exportadas y se proyectaron con toda su calidad en muchos países. Y es que escritores de la talla de José Ignacio Cabrujas, Delia Fiallo, Ligia Lezama, Leonardo Padrón, Cesar Miguel Rondón, Perla Farías, Alberto Barrera Tizca, Román Chalbaud, Pilar Romero, Fausto Verdial, Manuel Muñoz Rico entre otros famosísimos escritores fueron o son los pioneros, creadores de novelas que fueron vividas y profundamente sentidas por los venezolanos.
Debemos recordar algunos títulos de obras televisadas, unas más exitosas quizás que otras, pero en definitivas vistas por un leal público,  pero eso sí, todas hechas con gran pasión y profesionalismo.
La Hija de Juana Crespo, La Guajirita, Amores de Fin de Siglo, El País de la Mujeres, Ciudad Vendita, Por Estas Calles, Ligia Elena, Las Amazonas, El Sol Sale Para Todos, Niña Bonita, Caína, Las Tres Hermanas, La Mujer de Judas, Cristal, Khassandra, La Señora Cárdenas, Cosita Rica, Natalia de Ocho a Nueve, Rafaela, Estefanía, Leonela, Luisana, Abigail, y otras.
Recordar y citar es difícil, sabemos que nos están todos los actores, obras o escritores, esto no es un inventario,  quien lea este escrito debe ubicarse en el tiempo y el espacio, olores y colores, hacer su propio ejercicio mental para gozar o llorar.

Los Migueles.


lunes, 11 de marzo de 2013

Caracas en Autobus. Audio

Amigos de su Crónica Libre de Caracas. Nuestra hermosa sultana del Avila, siempre ha presentado caracteristicas muy particulares con relación a su transporte colectivo urbano. Desde la epoca de carrozas y calezas, pasando por el tranvia, que lamentablemente no sobrevivio al crecimiento desordenado de la ciudad y la falta de planificación urbanisgtica, hasta las camioneticas de hoy, siempre fue y ha sido un caos. En el programa de hoy podrán escuchar el audio que recoge una sabrosa y amena terptulia que describe algunos pasajes y aventuras, por decir lo menos, de lo que representa el suplicio de tener que abordar un autobus, autobuseta o carrito en la ciudad de Caracas. Tratamos la primera parte del transporte colectivo de nuestra querida ciudad.

Escriban que siempre nos orientan sus comentarios a través de twitter @cronicalibreccs o al correo de cronicalibredecaracas@hotmail.com... con gusto compartiremos con ustedes,  y seguro que tambien lo disfrutamos.


LosMigueles

sábado, 22 de octubre de 2011

Yolanda Leal y Oly Clemente (dos reinas del beisbol amateur 1944)

Medina Angarita y Yolanda Leal

El inicio de la temporada de beisbol profesional de la temporada 2011/12 y la elección de la Miss Venezuela de este año, me hizo recordar que en los años 40 se celebró en Caracas la Séptima Serie Mundial de Beisbol Amateur; ese acontecimiento deportivo de gran magnitud, convirtió a la ciudad en un gran   “hervidero” porque se había constituido un comité organizador para elegir a la reina de la serie por votación popular. Como es natural en Venezuela, toda votación  para lo que sea, levanta suspicacia, por una u otra razón: nadie cree en nadie,  los políticos siempre quieren sacar provecho de ellas, quieren sacar ventajas hasta para escoger al borracho del mes.
La elección de la reina de la serie sería en el mes de octubre, pues en Venezuela el beisbol siempre se inicie en ese mes. El comité organizador fijó la fecha para la campaña promocional de las reinas y estableció la fecha de la elección, los locales y horarios para la votación. Ejercerían el derecho al voto, solo los mayores de 15 años, y se dictaron las normas generales para escoger a las candidatas a Reina. Las aspirantes con mas relevancia que yo recuerdo, fueron Oly Clemente y Yolanda Leal, se que hubo otras pero no recuerdo su nombre.
Oly y Yolanda, dos beldades venezolanas, ambas bellas deportistas de reconocida trayectoria pero socialmente distantes; Oly pertenecía a la “alta sociedad”  y por otra parte Yolanda era de Monte Piedad, en la avenida Sucre, se decía que era la candidata popular.  Los políticos aparecieron y cada cual halaba la sardina para el lado de su brasa;  a una la llamaron la morena del pueblo, la popular,  y a la otra Oly la blanca, la sobria,  la de “high”.
 Ambas candidatas tenían sus seguidores por miles, que se movían libremente sin apremio; cada una de ellas tenía un arsenal de apoyo, lo cual vislumbraba una contienda socio-deportiva muy reñida, tan así es, que la campaña pasó de ser un movimiento local a uno con dimensiones nacionales; los comandos de campaña se desplazaban por todo el país buscando votos para su candidata.
Las candidatas en lo personal se exhibían en sus respectivos medios sociales, cada una tratando de sacar ventaja, tal y como hacen los políticos actuales. La prensa nacional y otros medios de comunicación se hicieron eco del fervor que producía dicha elección. Las encuestas, las bolas, rumores, verdades y mentiras volaban a diario; el país casi se paralizó. Eran momentos de gran trascendencia social, se notaba claramente la lucha de clases, la morena del barrio (vs) la niña bonita de la high, alimentada dicha lucha por los políticos. Se llegó al extremo de imprimir unos  volantes que se distribuyeron subrepticiamente que decían “Yolanda Leal para la gente vulgar/Oly Clemente para la gente decente”. Esto cayó como una bomba de mal gusto en Caracas, era evidente que se trataba de un sabotaje, porque nadie en el comando de campaña de Oly fuese capaz de hacer tal cosa, y luego de las investigaciones determinaron que un grupo político radical  fue el autor de tan inescrupulosa idea.                                                                                                  
Era evidente que Yolanda Leal gozaba de un gran favoritismo, movía pueblo; ella sabía que la querían y se dejaba querer, parecía una Evita Perón  Morena.
En Caracas se  votó en cines, teatros y fundamente en dos estadios, el Cervecería Caracas en San Agustín del Norte (hoy Urbanización La Yerbera)  y en el Estadio Nacional en la Urbanización Las Fuentes del Paraíso (hoy Brigido Iriarte). Recuerdo que fue tanta gente a votar que las papeletas de sufragio que agotaron y las personas optaron por recibir el voto a viva voz       aquí estamos cinco votos para…y los anotaban y listo. Yolanda ganó, hubo concentración popular en la Plaza Bolívar, se llenó completamente, yo estuve allí. Gritos, fiesta, papelillos, Yolanda habló y causó sensación. La serie mundial tenía reina, y vale señalar que el día 11 de Octubre del 44 el Presidente Medina lanzó la primera bola de la serie y Yolanda le acompaño.
Yo no pude entrar al inicio del juego, pero con mis amigos esperé afuera para agarrar las pelotas que salían de “foul” por arriba del techo, porque si  alguno lograba agarrar una de esas pelotas,  se convertía en un boleto de entrada a tribuna, devolviéndola  en la puerta principal.  Después de muchos puños y empujones logre agarrar dos pelotas; la entrada del  juego de ese día y  otra bola/entrada  que me sirvió para el día siguiente.
Eso también lo viví
Miguel Ramiro Bermúdez Salazar.

domingo, 16 de octubre de 2011

Los Picoteos en la Caracas de ayer (fiestas a escote)

                       
     
Es importante destacar que en los bailes que se celebraban en los liceos y colegios de Caracas, nacían buenas y perdurables amistades juveniles por la interrelación con los compañeros de otras aulas así como con los de otros institutos. Tales reuniones eran básicas para futuras fiesta caseras que se llamaban picoteos, pues el pick up el aparato musical que existía para la época, estos podían ser de diferentes modelos y marcas, eran para poner los discos de 78 RPM; por cierto que los discos eran de vinilo duro y si se caían se partían con facilidad. Entre los pick up cuyas  marcas se recuerdan están los RCA Victor, Philips, Motorola, Silvano, Admiral, Emerson  General Electric, entre otras. Normalmente constaba de un mueble mediano, liviano y a veces con radio incorporado; para que el disco sonara bien era importante un implemento muy pequeño y agudo: la aguja, sin esta no hay sonido musical; las agujas son el complemento directo del “equipo musical” que se le llamaba Orquesta Pick up y su cantante agujita y para tal fin las vendían en una pequeña caja como las de fósforos, las habían baratas y caras, las baratas duraban poco y por ello al gastarse podían rayar el disco, las caras por supuesto eran mas duraderas pero el asunto era el costo. Normalmente el costo de la caja de agujas estaba en el presupuesto del picoteo.
Para las fiestas se planeaba todo: desde la casa para la reunión, que debía ser cómoda, con un buen patio, recibo y sala, los baños contaba, mejor si habían dos, el sitio debía ser accesible y no peligroso. Siempre había un “clase media” con una buena casa o quinta que podía prestarla para el picoteo, esto era importante porque así se podía calcular la cantidad de amigos para también estimar los costos por consumo per capita, pues el baile era por escote, que es valor de la entrada y consumo que normalmente era entre 10 y 15 bolívares, las muchachas no pagaban solo contribuían con algo hecho en su casa, podía ser un dulce, una torta guarapita suave, discos, sánduches, etc., según sus posibilidades, el dueño de la casa ni pagaba ni ponía pero siempre contribuía; estos picoteos por escote se iniciaban a partir de las siete de la noche hasta no se sabe. Ya fijada la casa se hacía la lista de los invitados, era para chequear el pago antes del sábado quien no pagaba no entraba, salvo que llevara algo equivalente en especie para consumir; las jóvenes podían llevar una o dos amigas o hermanas, los costos los organizadores eran los cobradores de la entrada y eran quienes compraban los insumos que se consumían en la fiesta; normalmente eran barriles de cervezas de los famosos sifones; el hielo, refrescos, limones y ron para una guarapita, diablitos, atún vasos de cartón etc. La selección de los invitados era muy importante sobre todo las muchachas que fueran buena gente, bonitas o feas pero que bailaran bien y que tuvieran permiso hasta tarde.
Bastaba una semana para levantar un baile, cuatro al mes, eran unas reuniones sanas, no habían excesos de licor, no había drogas (no se conocían) no habían enemigos aunque no faltaban discusiones y peleas sin consecuencias posteriores.
Llegado el día y la hora del picoteo, los organizadores asumían la responsabilidad del éxito; en la casa prestada ese día estos eran los conductores de la conducta general; llegaban los invitados solos, en pareja o grupos, el responsable del manejo del equipo de sonido, equivalente a un DJ de hoy tenía que estar atento al momento del inicio del baile, el preparaba los set: boleros, un paso doble, un merengue y una guaracha, normalmente 2 boleros para calentar los motores, lo demás era música caribeña danzones, cumbias, merecumbé, chachachás, merengues, panameñas, mambos, etc. y una que otra música americana, como Fox trox, Swing, pero no mucha.
Los sifones fríos de cerveza Caracas eran la bebida preferida, cada quien se servía no había mesonero, la guarapita y otras bebidas estaban en unas poncheras de vidrio con un cucharón, todo estaba en la mesa, los pasapalos, refrescos y a veces se conseguía un barril para meter el hielo.
La música no paraba sino para cambiar las agujas y cuando el operador musical pedía relevo. Los dueños de la casa y algunas chaperonas estaban atentas de todo, ojo pelao, porsia. El baile a medida que pasaban las horas se hacía mas alegre, se intercambiaban parejas, se hacían colas, trenes hasta que se amarra o levantaba la pareja de la noche con la posibilidad de que fuese un primer amor de estudiante, que flor de un día es. Cabe señalar que los asistentes a tales fiestas eran jóvenes y el fuego de la juventud corría por sus venas, era el tiempo de las primeras conquistas amorosas y para ello esgrimían sus mejores “armas” románticas para lograr la atención del objetivo determinado; el cálculo y la posibilidad se mentalizaban para proceder en consecuencia.
Los contemporáneos que hayan vivido y sentido tales y sublimes momentos saben que es verdad lo expuesto; y si cierran los ojos y evocan profundamente, ellos y ellas revivirán gratos momentos: vale la pena.
La música de la época era interpretada  por orquestas tales comos, Luis A. Larrain, Billos, Sonora Matancera, Casino de la Playa, Xavier Cugat, Aldemaro Romero,  Orquesta Aragón, Hermanos Belisario, Noro Morales, Orquesta América etc. Alfredo Sadel ere el galán y cantante de moda con su paso doble Diamante Negro y sus boleros melosos.
Tremendas fiestas, todos jóvenes, alegres, llenos de vida: estamos hablando de los finales de los 40 e inicio de los 50; Caracas un pueblote, aldeana, bella, pero muy pobre y que comenzaba a despertarse en los 50 y pico para nunca mas volver atrás, dejando imperecederos recuerdos en la mente y corazón.
Si, Caracas marcó una juventud que la vivió y que la recuerda con amor, pues en cada caraqueño esta fijada esa época feliz, por eso sus cantores se dieron banquete con los temas inspirados en ella.
Bella Caracas……….

Un gran saludo….

Los Migueles.